lunes, 24 de febrero de 2014

Ciegos


De esta ciudad de libros hizo dueños
a unos ojos sin luz, que sólo pueden
leer en las bibliotecas de los sueños
los insensatos párrafos que ceden
las albas a su afán. En vano el día
les prodiga sus libros infinitos,
arduos como los arduos manuscritos
que perecieron en Alejandría.
          J.L. Borges
La literatura ha tenido gran cantidad personajes ciegos memorables: en Galdós, Novokov, Saramago, Sábato, y un largo etcétera. También hubo ilustres escritores ciegos, Homero, John Milton y Borges lo fueron.
El autor del Lazarillo de Tormes sitúa a Lázaro partiendo el viaje de su vida junto a un ciego que es el encargado de abrirle los ojos y guiarle por los senderos de la vida. No fue el primer ciego de la literatura, pero seguramente es el más conocido de nuestras letras. Los episodios que Lázaro vive con el ciego, lo que le enseña y el trágico final están grabados en el baúl de los recuerdos de buena parte de los estudiantes españoles.
Antes del Lazarillo fue Tiresias, ciego de la tragedia griega, y Edipo después, cuya ceguera fue voluntaria por haber cumplido un destino que le atormentó. Si Edipo no vio su destino, Tiresias le mostró por qué se había extendido una peste en Tebas; fue Tiresias el que vio su pasado y su futuro, cómo los hados habían predicho que mataría a su padre y se casaría con su madre. Y Edipo, atrapado en su destino, se saca los ojos porque no le habían servido para ver lo más importante, convirtiéndose en ciego errante junto a su hija.
También hubo ciegos posteriores al del Lazarillo. Max Estrella fue uno de los más brillantes, creado por el genial Valle Inclán a imagen de Alejandro Sawa, escritor ciego también de cierto éxito. Y los ciegos de Sábato, que  escribió solo dos novelas y en las dos, los ciegos ocupan un lugar primordial.
Lo sorprendentes es que estos ciegos son los únicos que en sus respectivas obras ven, los que mejor interpretan el mundo y los que iluminan la realidad. Desde su ceguera ven y hacen ver. Tiresias muestra a Edipo su pasado y su futuro, pero Edipo no  le hace caso. Lázaro comienza su andadura vital junto a un toro y el ciego le arrea tal calabazada que le abre la mollera para enfrentarse a una vida cruel con los más débiles. Aprende, Lázaro, que el mozo de un ciego, un punto ha de saber más que el diablo. Luego llegaron el jarronazo del vino, la astucia de las uvas y las longanizas, enseñanzas del ciego que tanto le valieron a Lázaro después.
Max Estrella recorre el Madrid de principios del siglo XX y traza un retrato demoledor de la España de ese momento. Por supuesto, los personajes con los que se encuentra, cuyos ojos perciben el color y las formas, no logran ver la verdadera esencia de lo que está pasando.
¿Qué tienen estos personajes a los que se acude tan frecuentemente? ¿De dónde surge la fascinación por el personaje ciego? Primero, el ciego no ve, por lo tanto las apariencias no tienen valor para él, percibe lo esencial y agudiza los demás sentidos. Así le define Lázaro: «Pues, tornando al bueno de mi ciego y contando sus cosas, Vuestra Merced sepa que, desde que Dios crió el mundo, ninguno formó más astuto ni sagaz. En su oficio era un águila: ciento y tantas oraciones sabía de coro; un tono bajo, reposado y muy sonable, que hacía resonar la iglesia donde rezaba; un rostro humilde y devoto, que, con muy buen continente, ponía cuando rezaba, sin hacer gestos ni visajes con boca ni ojos, como otros suelen hacer...” Es un retrato de los muchos ciegos y mendigos que había en la España del descubrimiento. El ciego es astuto, es maestro, pero también egoísta y tacaño, vivo reflejo de la complejidad de la existencia humana. Pero no fue una invención del escritor, quienquiera que fuera, sino que era la imagen que se tuvo de los ciegos durante siglos, la de un ser ruin, mezquino y vagabundo, marginal. Tenían fama de malos educadores y perversores, a Lázaro le trató muy mal, pero le marcó para el resto de su vida y nunca guardó mal recuerdo de él, probablemente porque tuvo ocasión de vengarse. También se les atribuía el don de la profecía y el ciego le predijo que sería bienaventurado con el vino, como así fue.
En segundo lugar, a diferencia de cualquier otra dolencia o diversidad funcional, la ceguera se puede practicar, basta con cerrar los ojos. La fascinación más allá, porque el lector siente su ceguera, se enfrenta a sus propias tinieblas, a lo que no entiende y por tanto, no ve con claridad. Por no hablar de cuando no quiere ver. John Milton, uno de los mejores poetas británicos, y ciego, lo expresa así:
 «La ceguera no es para mí motivo de vergüenza, ni de tristeza; no me siento afectado ni abatido, como si sobre mí pesara un castigo divino. Mi ceguera es preferible a la vuestra: velo que nubla la mente y oscurece no solamente la luz de la razón, sino también la voz de la conciencia. La mía, a veces, me priva únicamente de ver los colores de las cosas, mientras me deja libre para contemplar la belleza y la sustancia de la verdad y de la virtud.»
Al estar privado del mundo de las apariencias, el ciego desarrolla un mundo interior fascinante. Recuerdo los ciegos de Sábato, el de El túnel y el del capítulo “Informe sobre ciegos” de la novela Sobre héroes y tumbas. ¿Y Borges? ¿No tuvo Borges un mundo inagotable? Su ceguera no le impidió seguir siendo brillante. El interior del ciego no es una noche eterna, Borges habla de su mundo en una neblina azulada y verdosa, los ciegos de Saramago tiene la enfermedad de la blancura, cada uno lo expresó a su manera.
Ese desprecio de la apariencia, de la belleza exterior tan querida en las novelas y en los poemas de amor, se convierte en un mundo fascinante de sensaciones, de intuiciones.  No ven las formas ni perciben los colores pero no está claro que el resto de los personajes vean. 
Y nosotros, ¿vemos?


*Francisco Javier Jiménez Bautista es profesor de Lengua y Literatura en el IES Santa Lucía del Trampal de Alcuéscar, y por lo tanto, compañero, gran lector y colaborador habitual en nuestro espacio lector. Gracias

4 comentarios:

  1. Saludos, soy la autora y administradora de el blog de 'LUCILAISI' y quisiera conceder el 'Versatile Blogger Award' a tu blog! ¡Felicidades y Saludos :D! http://lucilaisi.blogspot.com.es/2014/03/the-versatile-blogger-award-2014.html

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  2. Muy agradecida Lucida. Felicidades también por tu trabajo y el reconocimiento de los demás. Un abrazo grande!

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  3. Muchas gracias, muy buen aporte respecto a la perspectiva de la ceguera en la literatura universal. :)

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  4. Muchas gracias, muy buen aporte respecto a la perspectiva de la ceguera en la literatura universal. :)

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