jueves, 24 de enero de 2013

Marianela

Entre el nombre del autor y el título aparece la cara de una joven enfocada desde cerca

  Aunque Benito Pérez Galdós ( Las Palmas 1842 – Madrid 1920) nació en  Las Palmas de Gran Canaria, su vida se desarrolla a partir de 1862 en Madrid, del que novelará a sus gentes y problemas.   Es la figura más importante del Realismo Español y trató de abarcar con detalle y profundidad los ambientes y conflictos del Madrid de la época. Lo hace con un estilo espontáneo, pero a la vez didáctico y expresivo. Seguidor de Balzac y Dickens, sus obras se centran en la burguesía, en la clase media, pero esto no es óbice para que por sus páginas pululen todo tipo de personajes propios de la sociedad madrileña de entonces como mendigos, políticos, funcionarios … Para crear sus novelas se documenta intensamente y las rodea de un fondo histórico y político que les transmiten una gran verosimilitud, apoyado especialmente por una  objetividad y un narrador omnisciente muchas veces irónico.
  Entre sus obras destacan la imponente colección de los Episodios Nacionales sobre la historia de España en el s. XIX y novelas como Fortunata y Jacinta, Miau, Doña Perfecta, Misericordia y Marianela.
  Además de novelista fue también periodista, autor teatral y político militante.


En Marianela, Benito Pérez Galdós nos relata la trágica vida de Nela, una muchacha huérfana, pobre y fea. Ella sirve de lazarillo a Pablo, joven ciego y de cómoda posición social, de quien se enamora. Este joven solo conoce el mundo a través de las palabras de Nela y de las lecturas que le hace su padre, don Francisco Penáguilas. Este, a pesar de su bienestar, se encuentra apesadumbrado por la situación de su hijo.
  Pablo, creyéndola bella,  jura a Nela que también está enamorado de ella y le promete una vida juntos, así la joven se entrega a la construcción de fantasías al lado de su amado.
  Pero un día todo cambia. Llega al pueblo un prestigioso médico, Teodoro Golfín, al que don Francisco convence para operar a Pablo. El médico extirpa las cataratas del joven, ciego de nacimiento, y este recupera la vista.  Pablo se olvida de su promesa a Nela y queda fascinado por la belleza de su prima Florentina. Se enamora de ella y los padres de ambos conciertan la boda.
  Tras la operación de Pablo, Nela no soporta la idea de que aquel la vea e intenta suicidarse. Aunque el doctor Golfín lo impide, no puede evitar que la tristeza acabe con la muchacha que demuestra también en su final un gran espíritu y humanidad.
   Como ya señalamos en su obra Misericordia, Benito Pérez Galdós es un buen ejemplo de la imagen que proyectan algunos autores de la época sobre las personas con ceguera, las cuales, para el autor, saben apreciar la belleza interior de las personas, como la figura del joven Pablo en esta obra,  y el personaje de Almudena en Misericordia. Pablo es el único que sabe ver la belleza interior de Nela. Mientras que el resto de personajes solo ven en ella fealdad, arrastrando las consecuencias de su pasado, abandonada, maltratada, repudiada por todos, Pablo es incapaz de contemplar esa realidad material. Aunque la relación amorosa entre ambos está, básicamente, sustentada sobre la ignorancia, será la intervención de la ciencia la que abra paso a la realidad, dejando a un lado la imaginación que hasta entonces guiaba sus pasos.
Para dar una visión general de la situación de las personas con ceguera en el Siglo XIX, podemos afirmar que la profesión más ejercida por el colectivo era la mendicidad si no se disponía de recursos económicos propios o familiares que los mantuvieran. Eran igualmente acogidos en asilos o bajo la protección de alguna orden religiosa. Como vemos no es el caso de Pablo, cuyo padre disponía de medios económicos para mantenerlo  y la  posibilidad de someterlo a una operación, que si bien las cataratas se venían operando desde la Antigüedad, no será hasta el siglo XIX, época de la novela,  cuando se renovó esta técnica con cierto éxito y que Pérez Galdós traslada a la obra según la actualidad del momento (Juan Montoro. Los ciegos en la historia. Fundación ONCE 1991-1995).
A continuación podéis leer unos fragmentos seleccionados de la obra: 
(Edición de Francisco Caudet. Cátedra. Letras Hispánicas. 6ª edición 2009)

 "-Soy ciego, sí, señor -añadió el joven-; pero sin vista sé recorrer de un cabo a otro las minas de Socartes. El palo que uso me impide tropezar, y Choto me acompaña, cuando no lo hace la Nela, que es mi lazarillo. Con que sígame usted y déjese llevar." (Pág. 75)

     "-¿Ciego de nacimiento? -dijo Golfín con vivo interés que no era sólo inspirado por la compasión.
     -Sí, señor, de nacimiento -repuso el ciego con naturalidad. No conozco el mundo más que por el pensamiento, el tacto y el oído. He podido comprender que la parte más maravillosa del universo es esa que me está vedada. Yo sé que los ojos de los demás no son como estos míos, sino que por sí conocen las cosas; pero este don me parece tan extraordinario, que ni siquiera comprendo la posibilidad de poseerlo." (Pág. 76)

    " -Amigo querido -dijo Golfín con emoción y lástima- es verdaderamente triste que usted no pueda conocer que ese pedrusco no merece la atención del hombre, mientras esté suspendido sobre nuestras cabezas el infinito rebaño de maravillosas luces que llenan la bóveda del cielo.
     El ciego volvió su rostro hacia arriba, y dijo con profunda tristeza:                                     
     -¿Es verdad que existís, estrellas?" (Pág. 84)

"-¡Oh!, miserable condición de los hombres -exclamó el ciego, arrastrado al absurdo por su delirante entendimiento-. El don de la vista puede causar grandes extravíos... aparta a los hombres de la posesión de la verdad absoluta... y la verdad absoluta dice que tú eres hermosa, hermosa sin tacha ni sombra alguna de fealdad. Que me digan lo contrario, y les desmentiré... Váyanse ellos a paseo con sus formas. No... la forma no puede ser la máscara de Satanás puesta ante la faz de Dios. ¡Ah!, ¡menguados!, ¡a cuántos desvaríos os conducen vuestros ojos! Nela, Nela, ven acá, quiero tenerte junto a mí y abrazar tu preciosa cabeza". (Pág. 124-125)

"Su vida solitaria ni aun tendrá el consuelo de la familia, porque cuando yo me muera ¿qué familia tendrá el pobre ciego? Ni él querrá casarse, ni habrá mujer de punto que con él se despose, a pesar de sus riquezas, ni yo le aconsejaré tampoco que tome estado. Así es que cuando el señor D. Teodoro me ha dado esperanza... he visto el cielo abierto; he visto una especie de Paraíso en la tierra... he visto un joven y alegre y sencillo matrimonio; he visto ángeles, nietecillos alrededor de mí; he visto mi sepultura embellecida con las flores de la infancia, con las tiernas caricias que aun después de mi última hora subsistirán acompañándome debajo de la tierra..."  (Pág. 156)


     "-Ahora me río yo -añadió él- de mi ridícula vanidad de ciego, de mi necio empeño de apreciar sin vista el aspecto de las cosas... Creo que toda la vida me durará el asombro que me produjo la realidad... ¡La realidad! El que no la posee es un idiota... Florentina, yo era un idiota." (Pág. 221)

  Los últimos ocho años de su vida, Benito Pérez Galdós fue perdiendo la vista paulatinamente desde su primera operación de cataratas, hasta quedarse totalmente ciego. Esto influyó, según los estudiosos del autor, en el resultado de sus últimas novelas. Si lo deseáis podéis escuchar el audio  "La ceguera" de Pedro Ortiz-Armengol relatando este pasaje vital del autor desde la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes . También desde esta institución, se dispone del texto completo de esta obra para su lectura o uso en el aula, seleccionando los fragmentos reseñados.
También disponemos de una guía elaborada por Anaya Infantil y Juvenil con Orientaciones para el estudio de la obra en el aula
Para los que queráis profundizar sobre el autor y su obra:
Benito Pérez Galdós en Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes
Imprescindible visitar la página de Fundación ONCE para conocer los servicios, programas y recursos que disponen para la atención de las personas con ceguera y diversidad funcional en general.

1 comentario:

  1. La verdad es que me gustó mucho este libro. Mira que no me gusta mucho la literatura española, que lo mío es más la literatura clásica (griega y latina), pero, no sé, este libro es distinto, me gustó la historia, el argumento y las enseñanzas que da.

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