El Grito de la Gaviota...

Sobre un fondo oscuro fotografía de la autora de perfil


"Veo como podría oir.
Mis ojos son mis orejas.
Escribo igual que puedo hacer signos
Mis manos son bilingües
Os agradezco mi diferencia
Mi corazón es sordo con respecto a nada en este doble mundo"


   Emmanuel Laborit (Paris, 1971), actriz y dramaturga francesa, es conocida por su labor como Directora en el  International Visual Théâtre. En 1994 publicó esta novela autobiográfica, con la que obtuvo el Prix Verité en Francia,  donde nos relata desde su infancia hasta su vida adulta,  las barreras comunicativas que tuvo que superar a causa de su sordera para poder llegar a lo más alto en su profesión: el teatro.
  Emmanuelle no conocía más que el silencio. A su alrededor, el mundo era una extraña representación de sonidos y gestos. Para escapar a esta incomunicación inicial comenzó a gritar, y en palabras de sus padres, su grito interior emulaba el sonido de las gaviotas. Pero todo comienza a cambiar cuando, apoyada por su familia,  conoce la Lengua de Signos a los siete años.  Se trata del testimonio de una joven que a sus veintidós años ya ha conocido la soledad absoluta, la duda y la desesperación, pero también la dicha, la solidaridad y la gloria. Con la llegada a la adolescencia su mundo comienza a tambalearse. Al desasosiego propio de la edad se añadió la rebeldía contra el hecho de que en Francia la lengua de signos estaba prohibida. A las personas con sordera se les negaba su identidad al considerar que podían aprender a leer en los labios y a hablar. Su primera juventud, por tanto, constituye una lucha por subsistir en un mundo diferente y por el reconocimiento de los derechos de los tres millones de personas francesas con sordera, hasta que en 1991, se comienza a enseñar la lengua de signos en los centros de educación.
   En palabras de Emmanuelle, "Este libro es un regalo de la vida. Me va a permitir decir lo que he callado siempre, tanto a los sordos como a los que oyen. Es un mensaje, un compromiso en el combate por el lenguaje de signos, que separa todavía a muchas personas. En él, utilizo la lengua de los que oyen, mi segunda lengua, para expresar mi certeza absoluta de que el lenguaje de los signos es nuestra primera lengua, la nuestra, la que nos permite ser seres humanos "comunicantes". Para decir también que los sordos no deben rechazar nada, que pueden ser utilizadas todas las lenguas, sin gueto ni ostracismo, a fin de acceder a la vida."
   En 1993, Emmanuelle Laborit recibió el premio Molière a la revelación teatral por su papel en "Les Enfants du Silence", una adaptación de la obra de teatro americano, "Hijos de un Dios Menor", escrita por Mark Medoff. Ella fue la primera actriz con diversidad funcional auditiva en recibir este galardón. En Francia es Embajadora Nacional de la Lengua de Signos.
   Esta fotografía de Emmanuelle constituyó el cartel de la obra de teatro y con sus manos nos está diciendo "Unión".
"El Grito de la Gaviota" Laborit, Emmanuelle (Barcelona, 1995) Editorial SEIX BARRAL

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